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El comportamiento del aluminio a la intemperie

La durabilidad del aluminio es probablemente una de las cualidades más importantes de este metal cuando se usa en la arquitectura. Aunque hay diferentes materiales que son utilizados a día de hoy en nuestros edificios, el aluminio es sin duda el que más cualidades puede aportar en numerosos aspectos: durabilidad, aislamiento, seguridad, versatilidad, facilidad de mantenimiento, luminosidad, infinidad de acabados, ligereza, resistencia,...

El comportamiento del aluminio a la intemperie

Con relación a su durabilidad, en la cual tiene especial relevancia el mantenimiento del usuario, los productos de aluminio para la construcción están hechos de aleaciones resistentes a la intemperie y a la corrosión e inmunes a los efectos nocivos de los rayos UV, lo que garantiza un rendimiento óptimo a lo largo de una vida útil muy prolongada.

No llevando ningún tipo de tratamiento superficial, el aluminio ya resiste a la corrosión admirablemente debido a la delgada capa de óxido de aluminio que se forma de forma natural en su superficie cuando se expone al aire. El aluminio en la arquitectura para el exterior va tratado bien en anodizado o bien en lacado. En cualquiera de los dos casos aumentan la protección de los perfiles y ayuda a elegir la estética más apropiada por el diseñador o el usuario.

Exponemos en este artículo, el caso del colegio Briotas del barrio zaragozano de Santa Isabel. Cuando fue construido se instaló un empanelado exterior de lamas de madera que con el tiempo ha tenido que ser repuesto debido a la intemperie que sufre la madera en el exterior y que obligaba a un mantenimiento constante.

Para evitarse tan costoso y periódico mantenimiento, en esta ocasión se ha diseñado un panelado a base de lamas de aluminio tubulares acabado en lacado imitación madera de Pino.

La ejecución de este nuevo empanelado lo ha realizado la empresa zaragozana de gran experiencia NÁCER, con perfilería diseñada, extrusionada y lacada por ITESAL.
Como se puede comprobar en las fotos del antes y del después, el cambio es sorprendente, y no sólo eso, sino que el mantenimiento que requerirá el nuevo empanelado a partir de ahora será mínimo.

revestimientos de aluminio

Para su mantenimiento se deberá proceder a una limpieza periódica de la totalidad de los elementos visibles del empanelado, con la misma periodicidad que se limpian los cristales del edificio. Fundamentalmente, se debe utilizar agua templada completamente limpia, frotando con trapos que no tenga elementos abrasivos y mezclado con jabón neutro seguido del aclarado con agua limpia y su secado. No deberán utilizarse disolventes ni detergentes ácidos o agresivos.

Es fundamental elegir un material como el aluminio en la arquitectura pues asegurará una durabilidad paralela a la vida útil del edificio y facilitará el mantenimiento del mismo.