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La durabillidad de las ventanas y puertas de aluminio

En teoría, los edificios de viviendas se diseñan para una vida útil de 50 años y los edificios públicos para 100, aunque finalmente si se emplean materiales durables la vida del edificio puede ser mucho mayor.

La durabillidad de las ventanas y puertas de aluminio

El edificio de la fotografía es el colegio Niño Jesús, de Burgos. En el proyecto, se tuvieron en cuenta materiales de calidad y durabilidad. Así, en la carpintería exterior se optó por el aluminio, dado que es un material que no se deteriora con el paso del tiempo, ni se oxida ni se estropea cuando se le somete a las inclemencias del tiempo.

ventanas aluminio colegio Niño Jesús

Se utilizó la serie IT61 RPT de ITESAL, color lacado grafito, con vidrio de cámara 4+4/12/5.

La durabilidad de un cerramiento viene marcada fundamentalmente por lo materiales con los que está fabricado. De este modo, la capacidad de resistencia mecánica, coeficientes de dilatación, accesorios, posibilidad de sustitución de juntas, etc., marcará qué materiales son los más duraderos.

Atendiendo a estos factores, el material más adecuado en cuanto a durabilidad es el aluminio con Rotura de Puente Térmico ya que obtiene mejores resultados, debido al mayor módulo de elasticidad y al menor coeficiente de dilatación.

Por ejemplo, la dilatación en un perfil de 2,00 metros de longitud con un cambio de temperatura de 20ºC, sería de 3 milímetros en el caso de un material plástico mientras que en un perfil de aluminio sería más de tres veces inferior.

durabilidad del aluminio

Además, debido a lo elevado de las dilataciones y contracciones de un material plástico, se generarían los siguientes problemas:

• Imposibilidad de accionar los mecanismos de apertura y cierre de las ventanas
• Desajustes en la estanqueidad
• Pérdida de capacidad de aislamiento acústico
• Roturas por fatiga de los materiales

Por otra parte, las diferentes posibilidades de acabados y tratamientos que se pueden aplicar sobre la superficie del aluminio, además de satisfacer las necesidades de los diseños y gustos más exigentes, permiten incrementar la protección del aluminio antes las condiciones más adversas.

Como ejemplo de la durabilidad del aluminio y su resistencia a la corrosión, está la cúpula de la iglesia romana de San Gioacchino que lleva en uso más de un siglo y que aunque construida en el siglo XVII, fue revestida de aluminio en 1897. Más de 100 años después, su cubierta de aluminio sigue en estado impecable.

iglesia San Gioacchino