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Ventanas de aluminio con RPT ¿cómo unir poliamida y aluminio?

Desde la firma del Protocolo de Kyoto la conciencia medioambiental ha ido creciendo paulatinamente afectando poco a poco a nuestras vidas. Los coches eléctricos, la calefacción por bio-masa, los paneles solares, etc. ya no nos suenan extraños.

Ventanas de aluminio con RPT ¿cómo unir poliamida y aluminio?

En lo referente a las carpinterías, el mayor impacto a nivel mundial, sin contar el vidrio, fue el cambio de ventanas íntegramente hechas en aluminio a unas ventanas híbridas hechas con aluminio y diferentes polímeros.

ventanas aluminio y poliamida

Un buen día, los carpinteros incluyeron en sus catálogos ventanas con un polímero en medio: La poliamida 6.6 con un 25% de fibra de vidrio. Este polímero las hacía mucho más aislantes, pero la pregunta era ¿puede un polímero sustituir un metal en las ventanas? Pues sí. Pero no un polímero cualquiera. Debía tener propiedades mecánicas similares al aluminio, aguantar elevadas temperaturas ya que la gran mayoría de polímeros se derriten con un exceso de calor (alrededor de los 100º) y que no emitiera gases de efecto invernadero. Y esas propiedades las cumple la poliamida al tener un punto de fusión de 250º y no emitir gases cuando funde.

No obstante, existía el problema de cómo juntar ambos materiales para hacer el marco de una ventana sin perder consistencia y rigidez ya que, por lógica, un perfil sólo de aluminio será más resistente que otro que está enganchado mediante un polímero.

La solución se llamó moleteado y es uno de los procesos más importantes a la hora de fabricar un perfil de aluminio con poliamida que irá destinado a la construcción de una ventana. El moleteado consiste en hacer un dentado en el perfil de aluminio en un canal hecho expresamente para ello, denominado cajera.

moletado

Posteriormente se introduce la poliamida en la cajera y con una máquina especialmente fabricada para ello denominada ensambladora se cierra la cajera mordiendo el aluminio a la poliamida. (Ver video ensamblado)

Este proceso está perfectamente regulado en una norma llamada UNE-EN-14024 donde se exige que el perfil cumpla una serie de requisitos. El más importante es que una vez fabricado el perfil, se debe obtener una probeta de 10 cm de perfil y sujetando un lado del mismo, empujar el otro hasta que ceda. El perfil debe aguantar no menos de 240 Kg (recordemos que en una probeta de 10cm.).

Este proceso y la poliamida nos aseguran que las ventanas con rotura del puente térmico sean tan resistentes y duraderas como una ventana hecha de aluminio íntegramente añadiendo la ventaja del aislamiento térmico.


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