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Ventanas e industrialización

La fabricación industrializada aporta una serie de ventajas como, por ejemplo, un mayor control de la calidad, reducción de costes, mejora de la productividad, etc., por lo que ciertas empresas ya fabrican ventanas a gran escala, pero ¿qué ocurre luego con su instalación?

Ventanas e industrialización

Los sistemas de fachada van evolucionando, ahora aparecen fachadas ventiladas (composite, cerámicas, sándwich, etc.), Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE), hojas cada vez más ligeras, obra seca, …, pero casi siempre ejecutada directamente en la misma obra, en unas condiciones de trabajo distintas a las que puede haber en la industria.

Esas fachadas que se fabrican in-situ tienen que conformar el hueco sobre el que posteriormente se tiene que instalar la ventana, también directamente en obra. La suciedad, exposición a los agentes meteorológicos, variaciones de temperatura, etc., pueden afectar a los materiales de aislamiento y sellado, pudiendo ocasionar posteriores patologías y merma en las prestaciones del cerramiento. La aparición de estas nuevas de tipología de fachada, junto con la posible falta de formación de los técnicos e instaladores en la resolución de los posibles encuentros de éstas con las ventanas, también puede ser causa de defectos en la colocación de las mismas.

Una alternativa a esta fabricación en obra es la instalación de sistemas modulares, en las fachadas acristaladas, que está más que contrastado y ya prácticamente no se instalan sistemas tipo “stick” en edificios en altura o los grandes rascacielos. Estos se fabrican en instalaciones industriales, en ambientes controlados y por personal especializado.

En cualquier caso, la correcta definición, tanto en la memoria descriptiva como en los detalles constructivos, del SISTEMA DE INSTALACIÓN, es básico para poder realizarla después correctamente, independientemente de si se ejecuta en obra o en una fábrica.