Una mala decisión cuando se elijen las ventanas para sustituir las actuales o en una nueva edificación puede causar una serie de problemas o patologías que pueden quedarse en simplemente haber hecho una inversión económica para tener las mismas prestaciones que antes es decir, tirar el dinero, hasta llegar a ser un peligro para la integridad física de las personas que habiten o utilicen el edificio, pasando por lo más habitual, que es que se genere una ineficiencia en los sistemas de calefacción o climatización, con el coste económico que esto supone o por insalubridades debidas a faltas de ventilación, mohos, etc.

Hay que tener en cuenta que las ventanas, por frágiles que parezcan, forman una parte muy importante de la “piel” del edificio, por ellas tiene que entrar la luz, se tiene que poder ventilar, interactuar con el exterior, tienen que proteger del frío o del calor, del ruido, de la incidencia solar si fuera necesario, etc., entonces, ¿cómo asegurarse de que se está haciendo la elección adecuada?

La respuesta a esta pregunta es relativamente sencilla, hay que ponerse en manos de un técnico o profesional que analice cada hueco y haga una propuesta individualizada para cada uno de ellos.

La climatología de la zona donde se encuentra el edificio, la orientación de cada hueco, su tamaño, la exposición al viento, la radiación solar, la protección frente a caídas, etc., son parámetros que afectan, o deberían hacerlo, al estudio o elección de las carpinterías, vidrios, persianas y demás componentes que puedan componer las ventanas.

Elegir una ventana “barata” en una gran superficie comercial, o sin un asesoramiento adecuado a la hora de realizar la compra hará ahorrar unos euros en ese instante, pero seguramente, gastar bastantes más a lo largo de la vida útil de la ventana o edificio.

También, la elección de un material inadecuado para la conformación de la ventana o cerramiento afecta de forma considerable, y no sólo en lo que se refiere a la eficiencia energética de la ventana, si no también, frente a su durabilidad, estabilidad de prestaciones a lo largo del tiempo, luminosidad, estética, etc. y, principalmente, de forma Sostenible, es decir, que no generan un problema hoy con su instalación, ni cuando se creo el material o materiales ni, sobre todo, cuando se decida deconstruir el edificio.

Es por todo esto que se debe buscar un correcto asesoramiento para decidir qué ventana poner, siempre con Aluminio con Rotura de Puente Térmico.