Acaba de terminar el año 2019 y se tiene que afrontar el nuevo 2020 desde la perspectiva de la sostenibilidad.

Es un cambio de década (algunos dicen que será en el 2021), en cualquier caso, debería ser un cambio en la conciencia de cada uno para que, con cada grano de trigo reflejado en acciones cotidianas, se consiga el equivalente a una excelente cosecha.

Ayudar a garantizar un futuro para las nuevas generaciones que deberían vivir y disfrutar del planeta en las mismas condiciones o mejores que las tenidas hasta ahora es una cuestión de pequeñas acciones a tomar día a día.

Se está haciendo mucha fuerza en la no generación de residuos, sustituyendo plásticos por otros materiales biodegradables o reutilizables-reciclables, pero no debería quedarse solo en productos cotidianos de usar y tirar o con una corta vida útil, hay que pensar también en las decisiones a largo plazo, es decir, en elementos cuya vida puede superar los 20 ó 30 años, ya que será entonces cuando se genere o no el residuo y la contaminación.

Una de esas decisiones que se toman a nivel particular es la que se toma al cambiar las ventanas de las viviendas, ya que hay una serie de materiales a elegir y no todos se comportarán igual al llegar al final de su vida o la del edificio.

El mensaje de la eficiencia energética ya está superado, ahora se empieza a pensar en el mañana y ahí es donde materiales como el aluminio ganan la partida. No sólo NO generarán un residuo, si no que se reincorporarán a la vida útil sin dejar prácticamente ninguna huella medioambiental. Es un producto reutilizable y reciclable 100 %, además de inocuo para el medio ambiente.

Desde el aquí aprovechamos para desearos un Feliz y Sostenible año 2020.