Comúnmente se ofrecen ventanas con vidrio de cámara como la solución para cualquier hueco y, últimamente, con gas argón, pero ¿cómo funcionan los vidrios?, ¿existe una configuración válida para todos?

Ya no se colocan vidrios solos en prácticamente ningún sitio. Lo habitual es que en las ventanas se instalen U.V.A.s (Unidad de Vidrio Aislante), que están formados por 2 ó 3 vidrios separados entre sí por cámaras de aire o con un porcentaje de argón.

Cuanto mayor sea está cámara que separa los vidrios, mayor será el aislamiento de los mismos, hasta que se alcanzan los 16 mm., considerada como la cámara óptima. A partir de esa medida, el valor de aislamiento empieza a disminuir. La variación de precio por elegir una cámara de vidrio de 10 ó de 16 mm. es insignificante (en algunos casos nula) mientras que la mejora de aislamiento sí que es sensible. Por lo tanto, si la carpintería elegida puede alojar esos vidrios, hay que intentar ir a la cámara de 16 mm. Por su parte, el argón mejora levemente el aislamiento (aproximadamente 0,1 W/m2K).

Otra opción de mejora, cuando ya se ha llegado a las cámaras de 16 mm., es instalar vidrios de capa. Se trata de vidrios sobre los que se ha depositado una capa de óxidos metálicos, que mejorarán sensiblemente el aislamiento del vidrio manteniendo la entrada de luz.

Estas capas pueden ser de varios tipos:

- Capas de baja emisividad: van a disminuir las pérdidas por radiación en el interior de la cámara, evitando las pérdidas o ganancias energéticas.

- Capas de control solar: van a permitir pasar la luz al interior de la vivienda dejando en el exterior la energía que ésta trae consigo, evitando que la vivienda se caliente cuando incide sobre la ventana la radiación solar.

- Capas de alta selectividad: que combinan los efectos de las dos anteriores.

El efecto de estas capas es tal que resulta más efectivo colocar un vidrio doble con una capa (vidrio + cámara + vidrio de capa) que un vidrio triple básico (vidrio + cámara + vidrio + cámara + vidrio). En cambio, la segunda opción es más pesada y condiciona la carpintería a elegir, que tiene que ser capaz de alojar esos vidrios.

El aislamiento acústico de la ventana también depende en gran medida del vidrio. En estos casos, la cámara no afecta prácticamente al valor. Cuanto más gruesos sean los vidrios, mayor atenuación tendrán. Además, los vidrios laminares se comportan mejor para ruidos de alta frecuencia. Igual que para mejorar el aislamiento térmico hay capas especiales, para el aislamiento acústico también hay vidrios laminares cuyos componentes mejoran sus prestaciones.

También hay que tener en cuenta que, en caso de rotura, hay vidrios que pueden suponer un peligro para los habitantes de la vivienda. Los vidrios laminares se consideran de seguridad porque, al romperse, no se desprenden del huevo, evitando golpes y posibles caídas, mientras que la rotura de un vidrio monolítico sí que puede ser peligrosa. El Código Técnico de la Edificación, en el Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad, marca unos requisitos en función de distintos parámetros.

Cuando se toma la decisión del cambio de las ventanas actuales o de la instalación de unas nuevas, es muy importante elegir un vidrio adecuado, el asesoramiento por parte del técnico competente o del instalador es necesario para elegir la opción más adecuada por orientación, altitud, climatología, etc.