Durante las fases de diseño o proyecto, se determinan las prestaciones a cumplir por parte de los cerramientos y componentes de la fachada para cumplir con los requerimientos normativos o de calidad que se hayan fijado previamente.

Una vez definidas esas prestaciones, se buscan los distintos elementos que las cumplan y se indica cómo se deben instalar para que se mantengan en las uniones entre ellos, si no se hiciera así, las prestaciones aportadas se verían minoradas en la realidad, con los perjuicios que esto puede llegar a ocasionar pero, ¿cómo se puede saber si se ha ejecutado bien o no un trabajo? Una de las formas es hacer un seguimiento e inspección durante la fase de montaje o instalación es muy importante. Para ello, se debería contar con los servicios de un técnico o empresa de control que hiciera los controles en la recepción, documentación, procesos, etc., Este proceso, si se contrata y organiza desde el principio funciona muy bien pero cuando la obra ya está terminada o muy avanzada no es tan útil.

Se puede realizar una serie de ensayos in-situ o pruebas de control para comprobar si hay defectos graves de instalación una vez que se ha terminado ésta, dependiendo de lo que se quiera comprobar, se puede realizar:

-    Termografías, para ver los puentes térmicos, humedades, filtraciones de aire, defectos en la continuidad del aislamiento, etc.

-    Ensayos Blowerdoor, para estudiar la permeabilidad al aire del edificio y detectar puntos críticos con entradas de aire no controladas, defectos de sellado, etc.

-    Ensayos acústicos, para comprobar el resultado final del conjunto de la fachada o cerramiento y ver si está dentro de los parámetros definidos en proyecto, normativa, etc.

    En definitiva, cuando se trata de recepcionar una obra, hay una serie de mecanismos para poder analizar si se ha ejecutado correctamente, es una forma de detectar errores que hayan podido quedar ocultos durante la ejecución y sean difíciles de detectar a simple vista.

En cualquier caso, trabajar con profesionales debidamente acreditados y con técnicos especializados facilita el trabajo durante la ejecución y disminuye considerablemente los errores en la misma.

Si además, la elección de los materiales es la correcta y se instalan cerramientos de Aluminio con Rotura de Puente Térmico, se obtienen ventanas y fachadas con una durabilidad igual o superior al del conjunto del edificio.