Cada vez estamos más concienciados de la importancia de luchar frente al cambio climático y utilizar materiales sostenibles en todos los ámbitos de nuestra vida. Hace pocos días, se celebró en Madrid la Cumbre del Clima, donde líderes políticos y sociales de todo el mundo trataron de llegar a acuerdos para combatir el cambio climático, que es ya un hecho.

En lo que refiere a los hogares, la eficiencia energética de los edificios también esta cobrando cada vez más importancia no sólo por el impacto ambiental sino también la influencia sobre nuestras facturas energéticas. Y es que la mejora del aislamiento térmico es una de las acciones que mayor impacto tienen en el ahorro energético y, por eso, muchas personas optan por renovar la carpintería vieja por unas nuevas ventanas y puertas de aluminio.

Estamos en la época más fría del año y las calefacciones están ya a máximo rendimiento. Esto conlleva un gasto en las economías familiares que puede variar según varios factores. Estudios, que tratan sobre el ahorro que se consigue renovando las ventanas de la vivienda, determinan que dependiendo de diversos factores, principalmente de la zona climática en la que se encuentra la vivienda y el estado de las antiguas ventanas, puede ahorrarse entre 400 y 700 € al año.

Esto hace que el ahorro económico y la recuperación de la inversión llevada a cabo en el tiempo, tendrá al final un balance positivo porque las ventanas de aluminio con Rotura de Puente Térmico ofrecen una durabilidad igual a la del propio edificio, manteniendo sus prestaciones iniciales.

Además de los beneficios medioambientales y económicos, hay otros beneficios inmediatos como son el confort térmico y acústico, que harán que desde el primer momento toda la familia esté más a gusto en su hogar, o la estética, ya que se puede elegir entre un sinfín de colores y acabados.

Hay que tener en cuenta también que reformar un edificio con aislantes adecuados en la parte ciega de la fachada no es efectivo totalmente si no se actúa además en los cerramientos (ventanas y puertas) que cierran los huecos de la fachada.

Las calefacciones suponen un gasto en la cuenta de las familias cuya cuantía puede variar en función, entre otros factores, del “abrigo” que se tenga en las viviendas.