Los componentes de las ventanas tienen unas prestaciones, en lo que se refiere a aislamiento térmico, bien definidas.
 
Los vidrios, carpinterías, cajones de persiana, paneles sándwich, etc. se ensayan o simulan y se parametrizan, por lo que se puede calcular el conjunto de la ventana, pero ¿qué ocurre en todos los encuentros entre esos componentes?
 
A través de las posibles ranuras, cámaras, variaciones de materiales y holguras que se pueden producir en los intercambios de componentes se pueden producir, si no se ejecutan correctamente, pérdidas energéticas, corrientes de aire, puentes acústicos, etc. que hacen que los cálculos obtenidos teóricamente para la ventana no sean reales.
 
Hay que resolver adecuadamente esas transiciones, para ello es importante atender a los manuales de fabricación de los SISTEMAS, y se remarca esa palabra porque es la clave del buen funcionamiento, todos los componentes tienen que instalarse y comportarse de forma controlada y definida, no dejando al azar el resultado final.
 
Igual que existen transiciones entre los diferentes materiales y elementos que conforman las ventanas, también las hay en la instalación de la misma en el hueco de obra.
 
Durante la fabricación de los cerramientos es más fácil controlar la ejecución al realizarse, generalmente, en fábricas y talleres preparados para ellos, con herramientas y máquinas especializadas y en ambientes limpios y ordenados generalmente.
 
En el montaje o instalación en obra es donde puede ser más complicado controlar y realizar esa ejecución de forma precisa, la maniobrabilidad dentro de la obra, la accesibilidad al hueco, la interferencia con otros elementos o gremios, la falta de limpieza, etc. exigen al instalador un cuidado y concentración mayor para tener un resultado satisfactorio, por eso es importante prestar especial atención a este proceso, con manuales de instalación bien detallados, con formación a los trabajadores y contratando a profesionales y técnicos adecuados.
 
La contratación de cualquier obra o reforma tiene que hacerse en base a múltiples criterios, el precio no cabe de duda que es importante, pero no siembre lo más barato a priori lo es a largo plazo, la correcta decisión en la elección de materiales, fabricantes, instaladores, etc., implicará ahorros posteriores superiores al posible ahorro inicial y, desde luego, con un grado superior de confort desde el mismo instante de su instalación.