Promotoras, arquitectos, particulares, diseñadores, decoradores, etc., un gran número de profesionales intentan dar a edificios, estancias, reformas, etc. un toque personal o de distinción, para intentar dejar su impronta y diferenciarse del resto.

Edificios más altos y esbeltos, o con geometrías imposibles, efectos ópticos, luces y sombras, integración en el entorno, modernidad, iluminación natural o artificial, etc., son parámetros que estudian y modifican con los componentes y materiales que conforman las construcciones.

Los huecos cada vez son más grandes, el protagonismo es para la luz, las estructuras tienen que ser más ligeras, los vidrios más transparentes y las secciones de carpintería tienen que ser mínimas, ocultas, esbeltas, pero, además, del color, acabado y textura que el proyectista haya imaginado o soñado.

No deberían ser los materiales los que condicionaran los proyectos si no los que lo hacen posible y es ahí donde el aluminio juega un papel fundamental. Es un metal ligero y resistente, fácil de extruir y mecanizar, adaptable a infinidad de geometrías, resistente a la corrosión y sobre todo, con una amplísima variedad de colores y acabados que permitirán darle a la reforma o edificación la estética deseada.

Mediante el anodizado, se obtienen unos efectos metálicos con una importante protección frente a la corrosión en ambientes poco amigables, con el acabado natural, se mantiene la estética pura e industrial del aluminio, mientras que con otros acabados, se pueden imitar materiales como el bronce, inox, etc.

El lacado es el proceso que permite una mayor variedad, desde colores puros y limpios, hasta acabados rugosos o con texturas, pasando por metalizados, corten, forjas, colores especiales que varían su tonalidad en función de la incidencia de la luz, etc. y todo ello en una gama de colores prácticamente infinita.

Para las zonas rurales o en aquellas reformas o edificios en las que se quiera dar un ambiente más rústico y cálido o simplemente haya que cumplir con la normativa de restauración, se pueden hacer lacados de imitación de madera, con una gran variedad de posibilidades de imitación (roble, castaño, nogal, aliso, etc.) consiguiéndose perfiles que realmente parecen naturales.

Pero si hay una ventaja que tienen las carpinterías de Aluminio con Rotura de Puente Térmico cuando hablamos de darle esa personalidad a la fachada o a la estancia, es que se pueden hacer perfiles bicolor, es decir, ventanas y cerramientos que tienen un color o acabado por el exterior y otro por el interior, pudiendo combinar cualquiera de las opciones antes citadas. Cumplir con las normativas municipales, con los requerimientos de la comunidad de propietarios y tener en el interior del hogar el color que se desee es posible con el aluminio, al igual que poder fabricar la piel del edificio soñada con la particularidad interior de cada uno de los habitantes o usuarios del edificio.