Gran parte de la energía que se utiliza en un edificio o vivienda se destina en su aclimatación (ya sea calentándola en invierno o enfriándola en verano). Por lo tanto, si redujéramos esta demanda, disminuiría el uso la energía.

Desde la aplicación del Código Técnico de la Construcción, la reducción de la demanda energética ha sido una de las prioridades de los proyectistas. Al no verse, no somos conscientes de la pérdida de energía (“ojos que no ven, corazón que no siente” dice un refrán español), y en los edificios mal aislados podemos considerar la pérdida de energía un despilfarro (definición: “Gasto excesivo e innecesario de dinero o bienes materiales”).

La mejor forma de evitar esta pérdida es proyectando un edificio bien aislado, es decir, con materiales que impidan la transmisión energética fluida del exterior al interior y viceversa. Hay que intervenir en todos los elementos de la envolvente térmica del edificio, soliendo ser las ventanas los elementos más vulnerables.

ventanas aluminio rpt

Para valorar el mejor o peor comportamiento de los materiales frente a la transmisión energética, el factor que se emplea es el de la transmisión térmica o valor U. Cuanto más pequeño sea el valor U, mejor es el comportamiento aislante de ese material. En las ventanas, el valor U es el valor proporcional de los elementos que la componen.

En la vivienda de la fotografía, el taller ALUMINIOS BOLDOVA, instaló la serie de ventanas de aluminio de altas prestaciones de ITESAL IT-128 RPT, una corredera elevable que permite grandes dimensiones de hojas y la incorporación de vidrios muy prestacionales, como es el caso.